
Ahí estaba volando. Sin compañía alguna. Observando la luna en todo su esplendor.
Yo mecida por las tibias aguas. Tranquila. Asumiendo mi insignificancia, en medio de tanta perfección.
¿Como evitar llorar?, ¿como desear más? si lo tienes todo. Pero nada tienes.
La música y el distinto arrullo del mar haciendo fanfarrias al noble astro.
Infinito el horizonte. Mezclado con el cielo azul.
¿Es esto la felicidad?
No sabría decirlo. Solo se que definitivamente no lo cambiaría por nada. A mi me hace feliz. Me re-ordena, me transporta a un origen y mas aún me recuerda que en lo más simple siempre hay algo que verdaderamente vale la pena.
¡Salud! por más tardes como esta.
Por lunas más hermosas.
Porque la próxima seguro seremos 2 y no 1 compartiendo el atardecer :D.
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