lunes, 2 de agosto de 2010

EN UNA SILLA DE MARACUJA


Seguirán las noches,
los días,
los meses.
sentado en una silla de bar.

Bar de luz tenue,
y velas por ahí.

Una entrada llena,
pero sola.
Ruido sordo, e ilusiones
pasadas esperando
un presente.

Mesas llenas, pero vacías.

Vuelvo al lugar.
A las velas y luz tenue.

La entrada después...
es la misma.

Va caminando la noche
y no volvió. Nunca estuvo.

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